El girasol
no conoce de eclipses
siempre te alumbra.
Quizás demasiado simples, incluso intrascendentes, los haiku son una forma poética en la que sólo se dice lo necesario, sin adornos, ni distracciones; por eso, precisamente, no es de extrañar que hayan sido el origen de lo que ahora llaman Productividad Haiku.
Sólo lo esencial
“Enfocarse sólo en aquellas cosas que nos produzcan mayor beneficio”, ése parece ser el principio básico que garantiza una mayor productividad, tanto en la vida cotidiana como en el trabajo.
Sin embargo, cuando hay demasiadas cosas por hacer y estamos tan ocupados que apenas tenemos tiempo para evaluar lo que es esencial –como suele ocurrir en el día a día de toda empresa-, surge necesariamente la pregunta: ¿cómo hacer para saber en qué debemos trabajar primero?
La clave de la Productividad Haiku, en ese sentido, está en limitarse, de forma un tanto arbitraria, a un número específico de tareas, obligándonos a escoger, por ejemplo, sólo cuatro de las catorce tareas que tenemos.
La principal regla de la Productividad Haiku es ponerle límites a todo lo que hagamos. Para aumentar nuestra productividad, debemos analizar las actividades que hacemos diariamente y, de esa forma, definir un límite que nos permita concentrarnos sólo en lo más importante. |