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Chile y su nueva realidad

Santiago, febrero 5 de 2010

Nuestro país ha avanzado enormemente en el último tiempo, en mejoras de las condiciones de vida de la mayoría de los ciudadanos. Basta mencionar que la cobertura de la educación básica y media es hoy del 100%, que la expectativa de escolaridad es hoy para un niño de 5 años de 15,6 años, apenas por debajo de los países de la OECD ( Organización para el Desarrollo Económico y Cooperación) al cual Chile ha ingresado recientemente, la educación superior alcanza al 40% de los jóvenes en edad de estar en la universidad, hace solo 20 años era de alrededor del 10%, 7 de cada 10 alumnos son hoy primera generación de sus familias en la Universidad; el 75% de las familias chilenas tienen hoy casa propia, lo que apenas ayer era una quimera; el automóvil, los televisores, el acceso a los malls, que se han masificado en un tiempo relativamente muy corto.

Lo que antes necesitaba 2 a 3 generaciones para alcanzarlo hoy se ha logrado en 15 a 20 años. Se ha experimentado una mejoría en las condiciones de vida de las grandes mayorías, así como la expansión del consumo nunca antes vista.

Esto determina sin dudas que tenemos una enorme proporción de gente que dejaron de ser proletarios en el sentido de los años sesenta y pasan a ser personas que aspiran a un destino cada vez mejor. Se constata sin necesidad de ser marxista que el cambio en las condiciones materiales de la existencia humana va siempre acompañado de cambios espirituales, de cambios en la manera en que nos vemos a nosotros mismos y vemos a los demás.

Esto lleva a cambios en la vida personal y también a cambios en la esfera pública. No nos debemos sorprender de que aparezcan en las noticias situaciones que hace pocos años nadie se hubiera atrevido a mencionar y con seguridad los editores lo hubieran retirado de los medios, como los referidos a la vida personal de clérigos, incluidos obispos, a la de jueces como voyeristas, a parlamentarios con situaciones que dejaron su prestigio lastimado, a empresarios mencionados como abusadores y rapaces, a militares como scouts torpes y otros de similar naturaleza. Son testimonios que cambios importantes han sucedido y con seguridad seguirán ya que son de la naturaleza que nadie puede detener, incluso las peores dictaduras.

A la luz de lo mencionado tenemos a la vista enormes desafíos, que según el profesor Carlos Peña, podemos reconocer entre otros, los siguientes:

- Necesidad de lograr una mayor integración entre los individuos y la comunidad. Constatamos que los individuos al lograr mejores condiciones materiales de existencia piensan que pueden  prescindir de la comunidad. La modernización es vista como una pérdida de arraigo de las formas de vida más tradicionales, en especial de la vida en comunidad. Debemos enfrentar la creencia de que cada uno puede solucionar sus problemas prescindiendo de los demás, favoreciendo el egoísmo. Volvemos a encontrar la respuesta en la necesidad de perfeccionar nuestra vida democrática, favoreciendo el desarrollo de espacios en que podamos encontrarnos contemporáneos de diferentes edades y distintos orígenes. Que tenemos una empresa común, valorando el aporte que han hecho los que ya se fueron y a la vez reconociendo el aporte que harán los que vendrán. Para ello se requiere que todos nos sintamos parte de una misma comunidad.

Los aportes que pueden hacer la educación, las industrias, los barrios, las instituciones permanentes, FFAA, Carabineros, y otras es inmenso al permitir que chilenos de diferentes lugares geográficos y sociales se conozcan y valoren entre sí.

- Necesidad de mayor seguridad, en todos los ámbitos de la vida y no sólo en lo que se ha reducido el término en las discusiones que observamos, referidos a la delincuencia. Es la necesidad de sentirnos que tendremos donde arrimarnos si nos enfermamos, si quedamos sin trabajo, si no tenemos como financiar los estudios de los hijos, si morimos antes de tiempo y nos sobreviven viudas e hijos, si llegamos a viejos, si no tenemos donde vivir, y tantas otras situaciones que generan inseguridad. La importancia de fomentar la vida en comunidad y valorar la importancia de las Políticas Sociales al amparo de los principios de la seguridad previsional cobra especial relevancia y se desprende con facilidad la importancia de fomentar la vida en comunidad, la participación y en definitiva la democracia.

- Debemos seguir luchando para alcanzar la equidad en los procedimientos para poder tolerar así, la desigualdad de los resultados. Debemos continuar nuestra tarea de lograr una sociedad en que el desempeño personal configure nuestro destino y no las condiciones heredadas. Debemos erradicar las distintas formas de discriminación social que se expresan en salarios diferentes para personas con igual formación, que se explica solo por las diferencias de herencia.

Debemos estar atentos a que sea posible que el discurso a favor de la calidad de la enseñanza se haga posible y no seguir tolerando que las diferencias en calidad se mantengan  amparados en una supuesta libertad de enseñanza que permite acentuar las diferencias.

Debe la escuela ser el lugar en que las diferencias con que nacemos se puedan atenuar y no aumentar. Todos queremos trasmitir las ventajas que hemos obtenido con nuestro estudio y trabajo a nuestros hijos y nos enorgullecemos de ello, pero al mismo tiempo debemos hacer lo posible por lograr un sistema de educación donde realmente se puedan estrechar las brechas de origen  y no aumentarlas.

- Otro desafío es lograr seguridad en el trabajo y obtener condiciones dignas y cada vez mejores. En este sentido debemos valorar el aporte de la empresa que genera trabajo, otorgando al empresario las condiciones de seguridad para que invierta y pueda vender sus productos tanto al mercado interno como exportador  y al mismo tiempo mejorar las condiciones laborales, favoreciendo el desarrollo de sindicatos preparados y responsables.

Que se pueda incentivar la flexibilidad laboral, especialmente para mujeres con niños pequeños o personas mayores, sin que se transforme en una herramienta para colocar en desventaja a los trabajadores. Aquí es necesario desarrollar la confianza mutua, para lo cual necesitamos otra vez de la necesidad de transparencia en la información y fomento de las Instituciones del Estado, encargadas de vigilar las condiciones laborales.

El mercado del trabajo es la clave para la cohesión social, el orgullo personal y la dignidad de las personas y se requiere mas sensibilidad de aquella que es capaz de ofrecer la sola economía neoclásica o las mejoras de gestión en las que hasta ahora se ha confiado.

De manera que debemos insistir en la importancia de la ética en la política, la necesidad de la mejora continua en la educación como herramienta formidable para disminuir la inequidad, la importancia de tener presente en todas las Políticas Sociales los principios de la Seguridad Social y los que emanan de los Derechos y Deberes del Hombre así como los desafíos enunciados, que son imprescindibles para logar una mayor justicia social.

» El Ciudadano Kane y
el Ladrón de Bicicletas
“…Por eso nos pasa lo que nos pasa. Tenemos una élite cuya inteligencia es un misterio (puesto que nunca ha sido puesta a prueba) y cuyas virtudes morales (fuera de su entusiasta participación en los ritos dominicales) nunca se ejercitaron del todo cuando el horror se acercó a nosotros. Continúe leyendo ».

Carlos Peña, octubre 15 de 2006.
» Recuperación de los
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